sábado 24 de octubre de 2009

SUROCCIDENTE: SÍNTESIS DE CAUSAS Y CONSECUENCIAS DE UN CONFLICTO.

Por Germán Ávila, ponencia realizada para el Segundo Encuentro Surcolombiano

La situación del suroccidente colombiano es tal vez una de las más complejas de un país en general complejo; esta región muestra contradicciones sociales muy marcadas que van desde la marginalidad absoluta de una inmensa parte del Putumayo, hasta el espejismo del desarrollo social e industrial del Valle del Cauca, con Cali como una de las tres ciudades más importantes del concierto nacional urbanístico.

Los elementos por abarcar son muchos y muy variados, su multiculturalidad y amplitud étnica que como en pocas partes une a afro descendientes e indígenas o su inmensa riqueza natural que ha despertado la avaricia de los poderosos del mundo entero por medio de macro proyectos son solo dos; sin embargo solo se tocarán de manera tangencial estos y otros aspectos para delimitar el análisis.

Esta región a lo largo de la historia se ha caracterizado por vivir un clima social y político agitado, impulsado por factores como el atraso de las zonas rurales, la persecución que por siglos afectó a las comunidades indígenas y el increíble arraigo del ultra conservadurismo representado por un reducido número de familias dueñas de tierras e industrias que han pasado por encima de los pobladores aumentando la marginalidad urbana y rural.

La explotación de los obreros fabriles e industriales, la posesión de la tierra en manos de hacendados que han usufructuado por siglos el trabajo de jornaleros e indígenas despojándolos de sus tierras y reduciendo los territorios ancestrales a su mínima expresión, han sido la base de un conflicto alimentado por el narcotráfico, pero no visto desde la perspectiva que señala a las comunidades como las responsables de este flagelo, cuando realmente son sus primeras víctimas.

Los cultivos de coca han hecho parte del elemento cultural precolombino, sin embargo se han señalado de una manera metafísica a las plantas como el elemento corruptor de las sociedades, no entendiendo que “la que mata no es la mata, la que mata es la gente”. Otro gran error en este tema es que los sucesivos gobiernos desde hace décadas han llamado equívocamente los cultivos comunitarios como “cultivos industriales”, convirtiéndolos en blanco de la acción estatal con medidas como la extinción de dominio, que profundiza el ya grave problema del desplazamiento de las comunidades, pero que en nada toca la raíz de la marginalidad social imperante.


El daño a la naturaleza generado por la dinámica de la producción y la erradicación expuesto por el estado ha negado la inocultable realidad de las fumigaciones con glifosato como factor que atenta contra las comunidades, quemando cultivos de manera indiscriminada y desplazando familias. Una muestra de la ceguera estatal frente a este tema que considera prioritario para su agenda mundial, es que parece no haberse detenido a entender las cifras: en 1998 había 90.000 hectáreas sembradas de coca y amapola, han erradicado entre ese año y el 2008 1.566.679 hectáreas, pero en diciembre del 2007 habían 99.000 hectáreas sembradas de sólo coca en 23 de los 32 departamentos, siendo los dos mayores Nariño y el Putumayo (datos tomados de las páginas web de la Dirección Nacional de Estupefacientes y la Cancillería la Nación)
[1].

La presencia del Estado en los lugares marginados se ha limitado a la permanencia de la Fuerza Pública, el componente social de dicha presencia ha sido un espejismo reflejado en las limosnas de los programas estatales que no corrigen de manera estructural las deficiencias producidas por siglos de abandono, la educación, la salud, la infraestructura vial, la tenencia de la tierra y las posibilidades de cultivarla y comerciar los productos a precios justos, siguen siendo aspectos paliados con medio salario mínimo regalado a familias que se aferran a ese “peor es nada”.

El suroccidente ha sido tal vez la única región del país que desde su historia republicana ha tenido todos los actores del conflicto desde su expresión armada, fue el protagonista de la desmovilización de una parte importante de los movimientos insurgentes de los años ´80 y sufrió con rigor la expansión de los grupos paramilitares financiados por sus más sobresalientes ciudadanos; el discurso del terrorismo financiado por el narcotráfico ha sido el garrote con el que esta región del país ha sido golpeada en los últimos años mientras ha tenido que sufrir en primera fila la desfachatada unidad de cuerpo y acción de los paramilitares con las fuerzas del estado y sus políticos; los últimos reprochables hechos cometidos por el Ejército Nacional en el seno de la comunidad A´wa son una inequívoca muestra de ello y la utilización de la base de Bahía Málaga por militares norteamericanos indiscutiblemente profundizará este tipo de “incidentes” .

Las cifras de la seguridad democrática hablan de las victorias en el campo de batalla contra la insurgencia declarándola al borde de la extinción, sin embargo se les señala de ser los responsables de todo cuanto ocurre y su persecución es excusa suficiente para atropellar a la población con detenciones masivas o controles de acceso a alimentos y personas que no son otra cosa que sitiar de manera medieval a la población y gracias a todo eso la paranoia ahora hace parte de la cotidianidad y quien le saca provecho es el estado; pero uno de los elementos más delicados de dicha situación ha sido vincular de manera directa a la población civil en el conflicto por medio de las redes de cooperantes, informantes y el ofrecimiento de recompensas, desfigurando por completo el papel de la justicia y generando un comercio con la vida.

El planteamiento de que la guerrilla es una gran organización dedicada al narcotráfico se ha sostenido únicamente desde la repetición de la retahíla diaria de los noticieros, pero en la realidad su influencia más allá de las zonas de cultivo está totalmente desvirtuada; los comerciantes medianos y grandes de cocaína hacia el exterior continúan siendo los herederos de los emporios que han reemplazado a los grandes capos por caciques locales con protección y grandes influencias estatales, que quitan y ponen senadores, ministros, diputados y alcaldes y quienes orbitan alrededor de ellos realmente son los paramilitares.

Las intenciones del gobierno de avanzar en espacios para un acercamiento entre las partes son nulas, no solo porque desconoce la existencia de un conflicto del que se alimenta en lo militar y lo político, sino porque todo esfuerzo de la contraparte frente a ese tema es torpedeado hasta el fracaso, un ejemplo claro es que desde el momento en que las FARC proponen a Florida y Pradera como posible zona de encuentro para un intercambio, estos dos municipios han sido víctimas de los hostigamientos de la fuerza pública por medio del acoso a los pobladores, bombardeos, ametrallamientos y señalamientos que se han caído de su propio peso, lo que a la larga termina generando el rechazo de la comunidad a cualquier esfuerzo en este sentido.

Pero la cacería del gobierno es contra la oposición, armada o no, lo que esté por fuera de este marco no existe; la seguridad democrática es en forma y esencia una política de sostenimiento del statu quo, el número de opositores asesinados desde el inicio del gobierno Uribe ha aumentado con respecto a años anteriores, sin embargo en las cifras del gobierno los homicidios no relacionados directamente al conflicto durante los últimos seis años había disminuido en un 30%(salvo en Nariño, Meta y Atlántico)
[2], cifras que habían servido para sustentar el discurso de la seguridad democrática; pero la realidad hoy muestra la fragilidad de la “calma chicha”, tras la extradición de los comandantes paramilitares el índice de homicidios se disparó casi al doble en el primer semestre de 2009 con respecto al mismo periodo del año anterior[3], el sicariato en todo el territorio de nuevo está a la orden del día y la criminalidad no relacionada a asesinatos (robos callejeros, paseos millonarios, atracos a mano armada a almacenes, instituciones bancarias, etc.) es uno de los más altos de los últimos 30 años. Colombia no es un país seguro.


Sin embargo el suroccidente es en medio de todo una de las que mayor respuesta social ha generado en la última etapa, la minga, los corteros y los procesos de unidad entre otros muestran que el pulso de la resistencia está vivo y late en las venas de la tierra, desde el Pacífico hasta la selva Amazónica, la propuesta llama a generar unidad desde la base de los procesos; Afro descendientes, mujeres, indígenas, estudiantes, obreros y campesinos, es necesario dejar de proclamarse cada uno por su parte como el sector más golpeado por el conflicto y abrir las puertas a la unidad en la acción hacia el futuro.

La crisis con Ecuador es otro aspecto que ahonda las ya difíciles condiciones de la población de la frontera, los sectores sociales del suroccidente deben movilizarse alrededor de la premisa de la claridad por parte del gobierno Colombiano ante los hechos en cuestión y el reconocimiento de la violación de la soberanía Ecuatoriana, no puede haber normalidad mientras no haya verdad; la arrogancia burocrática desde la Casa de Nariño debe ser derrumbada por la voz de las comunidades, ante ellas no hay mentira que se sostenga.

lunes 5 de octubre de 2009

A MERCEDES

por Germán Ávila
Haydé Mercedes Sosa, llegó para cantarle a Nuestra América en San Miguel de Tucumán un 9 de Julio de 1935; la potencia de su voz resumió los gritos de dolor de los pobres de su patria grande durante generaciones; ayer se fue, ayer se nos fue.



Vivió como tantos las dictaduras de Cono Sur y las combatió empuñando una guitarra aprovisionada de esperanza, pero en ese entonces como ahora los enemigos de la vida fueron sus enemigos y por eso también cargó con “El Equipaje del Destierro”, llevó su mensaje al mundo entero convirtiéndose en un patrimonio para la humanidad, Mercedes Sosa dejó hace años de ser producto exclusivo de densos contertulios de cerrados y estratosféricos ambientes intelectuales para ser y hacer parte de la gente misma de este continente, llegó hasta el camino polvoriento, la calle empedrada, el desecho y el camino de herradura; en cualquier parte se encuentra quien la cante, sus notas repican aún donde haya resistencia, no importando que muchos de los que le dieron sus vítores y alabanzas hoy se hallen acomodados en la orilla hacia donde lanzaban sus piedras hace 20 años y que ahora consideren que la pelea por la vida y la esperanza de justicia era parte de una moda que como la bota campana y las gafas grandes ya se fue, aunque se recuerda con nostalgia.


El nombre de Mercedes Sosa está tejido con las mismas fibras y en la misma manta, en el mismo capisayo que los grandes del continente: Atahualpa Yupanqui, Violeta Parra, Gabriela Mistral o Alfonsina Storni, Oswaldo Guayasamín, Pablo Neruda, Víctor Jara o Alí Primera; a esos nombres está ligado el de La Negra, aunque ahora nuestra prensa en medio de su absoluta estupidez la ponga en su mejor momento cuando cantó con Shakira: cantaron la Maza, aún me pregunto si entendería lo que cantaba.



ATAHUALPA YUPANQUI Y MERCEDES SOSA EN LA OBRA DE GUAYASAMÍN

Las noticias hablan de la muerte de una luchadora, pero lo que no dicen es porqué luchaba, eso no conviene decirlo; la perdió su Argentina que tanto amaba, la perdió la América que tanto la ama, la perdimos aquellos a quienes el sólo saber que estaba viva nos alegraba, a quienes parábamos donde fuera al oír mencionar su nombre o al verla en televisión o prensa, nos dolió saberla enferma la semana que culminó con su deceso, desde el miércoles 30 de septiembre estaba internada y el viernes le aplicaron la extremaunción de acuerdo a su voluntad; hoy nos duele saber que su presencia física nos dejó; pero lo que más nos dejó se fue su legado, la moral en la pelea, a los que aun marchan hoy contra los mismos tiranos de ayer que ya no posan de uniforme, pero que tienen tanta o más sangre en sus manos y su conciencia que los otros, a los que hoy repudian a los Videla, los Pinochet, los Gregorio Álvarez o los Uribe, a los que le siguen metiendo a la marcha, a los que llevan un fuego en la voz, con todos ellos está ahora mismo.

Para mí, escuchar la interpretación a capella de “Luna Tucumana” en voz de una mujer convencida de la lucha en la penumbra y el silencio, bajo ese cielo que se le come a uno el alma a mordiscos cuando extraña su casa, aunque ya no se acuerde bien donde queda ni cómo era; ese es uno de los episodios más hondos en mis recuerdos, esa noche la oscuridad absoluta me permitió ver cada nota de esa melodía y hoy la interpretación de Mercedes Sosa cuando la oigo me devuelve a ese momento. Ella es mi máquina del tiempo, ella es mi posibilidad de regresar.

miércoles 9 de septiembre de 2009

LA BASE DE LAS BASES II entrega

por Germán Ávila
En la cumbre extraordinaria de UNASUR realizada en Bariloche, contrario a lo dicho por la gran prensa en Colombia el balance para el presidente Uribe no fue positivo y si a Uribe le fue bien en ese espacio es porque se salvó de salir con la prohibición expresa, pero en cuanto a la argumentación y el respaldo de los gobiernos de la región a la iniciativa del uso de bases colombianas, el coro de países muestran sino descontento, por lo menos preocupación por lo que puede ocurrir una vez los militares norteamericanos hayan tomado posesión de dichas bases.




El silencio del gobierno norteamericano fue más diciente aun; dejaron al presidente Uribe completamente solo, los pronunciamientos de la Casa Blanca no han pasado de comentarios hechos de manera casi informal por parte de algunos funcionarios. Es allí donde aquellos que vieron en Barack Obama a un presidente de avanzada y con una orientación menos imperialista que su predecesor deben reconocer que se equivocaron, demócratas y republicanos solo se diferencian en los mecanismos para hacer lo mismo, por ejemplo aquellos que vieron en la Senadora demócrata Nancy Pelosi una aliada porque se opuso a la invasión a Irak, no vieron su irrestricto apoyo a la invasión en Afganistán; la política norteamericana es una política de control económico global sustentado en la alienación social y la coacción política voluntaria o por la fuerza, un presidente no marca la diferencia en el fondo sino en la forma.

Mientras Bush se ocupó en controlar el medio oriente respondiendo a los intereses propios de los petroleros, su control hegemónico en el “patio trasero” se vio bastante deteriorado. Esta administración se está planteando corregir ese error; ya el factor que determina los nuevos movimientos del gobierno norteamericano en la región no es por el control de los hidrocarburos por necesidades particulares, se debe al posicionamiento dentro de la región de acuerdo a necesidades geoestratégicas y de control de los recursos naturales, eso sin contar con el gigantesco y rentable negocio que representa la guerra en cualquier lugar del mundo.

En estos momentos vuelve a tomar fuerza el Comando Sur, durante 90 años Panamá fue punta de lanza en los movimientos bélicos norteamericanos en Centroamérica y el Caribe, la base aérea de Howard y fort Clayton, de infantería, desarrollaron movimientos de intervención en Centroamérica, Granada, Haití e incluso en la misma Panamá; luego cuando en 1999 los panameños recuperan la soberanía sobre su canal, los norteamericanos no renuncian a la presencia militar en la zona; de Centroamérica pasan a Ecuador, la base de Manta, siempre bajo el mismo pretexto pasa a ser el enclave militar en la región; el narcotráfico, el terrorismo, el orden y la tranquilidad han sido los mismos pobres argumentos con que gobernantes débiles de carácter han permitido que pisoteen su propia tierra y a su propia gente a nombre del derecho divino de decidir lo que es mejor para las personas de lugares que no conocen pero que necesitan.
Y de estos reyezuelos, el más débil de carácter: Uribe, balbucea en medio de sus colegas de la región que los equipos que se instalarán en Colombia no son de carácter estratégico, que la lucha es contra el terrorismo y el narcotráfico a nivel interno. Ni en los tiempos de la guerra entre carteles cuando el miedo caminó por estas calles y no fue producto de una paranoia fabricada desde la prensa, se consideró necesario un despliegue de tales proporciones y peor aún, ¿para qué ahora cuando ministros y generales delirantes anuncian a los cuatro vientos la inminente derrota de “los terroristas de la far”, que a su vez han sido tan maniqueamente señalados como el principal cartel de la droga en Colombia?, este país es y ha sido clasificado durante años como productor y ése ha sido su principal papel en la amplia cadena del narcotráfico, ¿o es que para no fumigar las plantaciones de coca ahora las van a erradicar a bala?

El Comando Sur desde su creación en 1947 controla 11.200 Km de sur a norte y 4.800 Km de oriente a occidente, área donde se encuentran 32 países y que va a dar hasta la península Antártica; está compuesto por las siguientes unidades:

Ejército Sur EE.UU (US Army South) "USARSO"
Tiene a su cargo todas las operaciones del Ejército en un área de 19, 2 millones de kms cuadrados. Su base se encuentra en "Fort Sam Houston", Texas, aunque antes operaba desde"Fort Buchanan", Puerto Rico; la base la componen 1800 hombres. De esta unidad depende la tristemente célebre "Escuela de las Americas", ubicada en Fort Benning, Georgia, cuya misión es adiestrar, y entrenar a los latinos para que en un futuro sirvan al Ejército de los Estados Unidos.

Fuerzas Navales Comando Sur EE.UU (US Naval Forces Southern Command) "NAVYSOUTH"
Se ubica en la base naval "Station Mayport", Florida. Es el componente naval del Comando Sur. Ha participado en diversas operaciones conjuntas como el ejercicio UNITAS, que se realiza anualmente con diversos países que conforman el Cono Sur y sería la responsable de la reactivación de la IV Flota Naval del Atlántico Sur.

Cuerpo de Marines EE.UU (US Marine Corps Forces, South ) "MARFORSOUTH"
Constituido principalmente por la "2da Fuerza Expedicionaria de Marines" (IIMEF), que posee la capacidad de introducirse en un campo de batalla y combatir sin la ayuda externa de sus fuerzas armadas, por un período de 60 días. Posee un número de 47.000 marines a su disposición.

Fuerza Aérea del Comando Sur EE.UU (U.S. Southern Command Air Forces) "SOUTHAF" Twelfth Air ForceLa 12da Fuerza Aérea comprende y satisface las necesidades de la Fuerza Aérea del Comando Sur, que cuenta con 396 aeronaves de guerra, y más de 32.600 hombres, personal civil y militar. Cuenta además con un adicional de 17.700 hombres y 214 aeronaves de combate.

Además posee un enorme despliegue de inteligencia militar en la región partiendo de Puerto Rico, primera sede del Comando Sur y contando con la base de Guantánamo, donde la CIA tiene entre 200 y 300 “interrogadores”, que como se sabe son los responsables de un sin número de violaciones de derechos humanos y procesales.

Si los presidentes Uribe y Obama van a mentir, deben tener algo de carácter y por lo menos no hacerlo de una manera tan burda; una base naval en el Pacífico, otra en el Atlántico; tres bases aéreas: una en el oriente, otra en el centro y otra en el Norte y dos de infantería, una en el sur oriente y otra en el centro de un mismo país, que como coincidencia es el geoestratégicamente mejor ubicado de toda la región, si en el marco del Comando Sur, estos movimientos no son de carácter estratégico, entonces qué carácter podrían tener.


Uno de los mejores aliados militares de los norteamericanos fue Chile, el mejor equipamiento militar de todo el cono sur está allí, logrando recuperar un presidente aliado de sus intereses en ese país y con lo que están posicionando en Colombia, tendrían toda la región a un solo movimiento de tropas para poder tomarla; y este análisis se está haciendo también en varios lugares, motivo por el cual Venezuela y Ecuador están renovando sus equipos militares, no como lo dicen los amigos de los conflictos “armándose hasta los dientes”, sino poniéndose al día, por decirlo de alguna manera, con las condiciones bélicas de sus vecinos y como hay un boicot desde la Casa Blanca para no vender repuestos a estos países, pues ellos los compran a otros que puedan vendérselos (lo que ha sido tomado como el despertar de la guerra fría); el gigante Brasilero, que hasta la fecha no se había ocupado sino de sus asuntos, fue uno de los primeros en mostrar su preocupación por la presencia militar norteamericana en suelo Colombiano y ahora está reequipándose también, en conclusión es bastante ingenuo pensar, por decirlo menos, que ocupar 7 bases colombianas con equipo y personal norteamericano sería algo que no afecte la región. “Hay una amenaza ideológica sobre nuestro país” dijo Uribe en la cumbre del Unasur, la realidad muestra de nuevo que harán lo imposible por matar las ideas a tiros en cualquier parte; soldados norteamericanos violando y matando en el sur… Obama con una gran sonrisa en el norte.

Fuentes: www.mechalibertaria.blogspot.com, www.radio.unchile.cl,
http://www.eltiempo.com/, http://www.derechos.org/. Reportaje Patricio A. Mendiondo El Malvinense